<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Anticolectivismo]]></title><description><![CDATA[Exploremos los distintos aspectos del error colectivista y la importancia de defender las libertades de los individuos.]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!HvF3!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fd2556fa3-709a-4a28-aadf-b2b7ee3700f1_930x930.png</url><title>Anticolectivismo</title><link>https://www.anticolectivismo.cl</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Wed, 06 May 2026 11:44:50 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://www.anticolectivismo.cl/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Diego C]]></copyright><language><![CDATA[es]]></language><webMaster><![CDATA[diegocath@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[diegocath@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Diego C]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Diego C]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[diegocath@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[diegocath@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Diego C]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[Proyectos de futuro]]></title><description><![CDATA[&#191;Qu&#233; futuro queremos construir?]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/promesas-de-futuro</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/promesas-de-futuro</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Thu, 07 Aug 2025 18:44:44 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/eabcdcd0-8786-4f39-8943-f90b85a1e043_1536x1024.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>&#191;Qu&#233; futuro queremos construir?</p><p>Una de las formas m&#225;s elocuentes de categorizar la oferta pol&#237;tica disponible en Chile es a partir de la idea de futuro que proponen los distintos sectores. A grandes rasgos, tenemos tres futuros en oferta, correspondientes a los tres sectores m&#225;s competitivos del escenario pol&#237;tico.</p><p>Futuro n&#250;mero uno: Chile equitativo y sustentable. En este proyecto de futuro, impulsado por los partidos de izquierda, los ciudadanos comparten un modelo de vida relativamente estandarizado, con sistemas universales de educaci&#243;n, salud y pensiones. La desigualdad econ&#243;mica se mantiene bajo control a partir de un salario m&#237;nimo elevado e impuestos adicionales para quienes tengan demasiado &#233;xito. Y la semana laboral es de 40 horas o menos, de manera que todos tengan igual oportunidad para desarrollar sus intereses fuera del trabajo. Un segundo pilar de este modelo es el cuidado por la naturaleza: el medioambiente es de todos por lo que compartirlo supone protegerlo de la voracidad de los intereses econ&#243;micos.</p><p>Futuro n&#250;mero dos: Chile l&#237;der en la transici&#243;n energ&#233;tica. El futuro que propone la centroderecha es uno donde Chile se ubicar&#237;a en el coraz&#243;n de la transici&#243;n energ&#233;tica global a partir de grandes acuerdos pol&#237;ticos y una buena gesti&#243;n del estado con horizontes de planificaci&#243;n de largo aliento. El pa&#237;s cumplir&#237;a un rol crucial aportando cobre, avances tecnol&#243;gicos en energ&#237;as renovables, y oportunidades de inversi&#243;n para capitales extranjeros.</p><p>Futuro n&#250;mero tres: Chile tradicional. Este proyecto, correspondiente al Partido Republicano y los Social Cristianos, plantea un retorno a valores tradicionales en materias como la familia y la educaci&#243;n. Tambi&#233;n busca abrir espacios para la influencia de la religi&#243;n en el quehacer p&#250;blico.</p><p>Estos tres proyectos son muy distintos y a veces incluso incompatibles entre s&#237;, pero los tres tienen como punto de partida una idea en com&#250;n: la idea de que debemos elegir colectivamente el futuro que queremos construir. Seg&#250;n esta idea, a partir de un an&#225;lisis riguroso de la realidad deber&#237;amos ser capaces de definir un norte al que apuntar de aqu&#237; a 20, 30 o 50 a&#241;os. Tal aspiraci&#243;n &#8212;la de tener una estrategia a nivel pa&#237;s para enfrentar los desaf&#237;os del futuro&#8212; pareciera ser, a primera vista, deseable y quiz&#225;s incluso urgente, pero una segunda mirada revela aspectos que a cualquier seguidor de las ideas del liberalismo deber&#237;an causar alarma. Algo en este anhelo huele a &#8220;dise&#241;o racional de la sociedad,&#8221; enfoque asociado a la Revoluci&#243;n Francesa y otros procesos iliberales.</p><p>Y el problema se hace evidente cuando reparamos en que el futuro es por naturaleza impredecible. Los problemas que enfrentaremos ma&#241;ana no ser&#225;n los mismos que los que hoy nos aquejan. El futuro inevitablemente doblegar&#225; hasta nuestras predicciones m&#225;s s&#243;lidas, por lo que someter a los individuos a una construcci&#243;n de pa&#237;s basada en el an&#225;lisis limitado que podemos hacer hoy implica sacrificar la capacidad de las personas para identificar y resolver nuevos problemas a medida que vayan surgiendo. Alguien dir&#225; que se puede hacer las dos cosas: tener un proyecto de futuro y a la vez propiciar las libertades individuales que nos permiten prosperar en un contexto cambiante, pero construir un futuro colectivo supone sacrificios individuales ya sea en cuanto a la diversidad de proyectos de vida o directamente en cuanto a las condiciones materiales de cada uno.</p><p>Vale la pena recordar que hasta hace no mucho ve&#237;amos peri&#243;dicamente a expertos recomendando ense&#241;ar programaci&#243;n en los colegios ya que, seg&#250;n ellos, saber programar ser&#237;a en el futuro tan importante como saber leer o escribir. Hoy las cosas han cambiado y tecnolog&#237;as como ChatGPT ponen en duda la urgencia &#8212;o incluso la validez&#8212; de aquellas recomendaciones.</p><p>Existe entonces un vac&#237;o importante en la oferta pol&#237;tica de hoy: hacen falta proyectos que en lugar de proponer una idea concreta de futuro, propongan un estado flexible que de espacio para que sean los individuos quienes vayan construyendo el futuro en base a su capacidad infinita de reconocer nuevos problemas, identificar nuevas oportunidades y ensayar soluciones que hoy son, en el sentido m&#225;s estricto de la palabra, impensables.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La promesa de la democracia]]></title><description><![CDATA[Se habla mucho &#250;ltimamente del retroceso de la democracia al rededor del mundo y de un reencanto de la gente con corrientes autoritarias.]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/la-promesa-de-la-democracia</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/la-promesa-de-la-democracia</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Thu, 24 Jul 2025 21:04:54 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/571db4b7-e418-4bc7-bcd1-85540b6e4350_1536x1024.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Se habla mucho &#250;ltimamente del retroceso de la democracia al rededor del mundo y de un reencanto de la gente con corrientes autoritarias. &#191;A qu&#233; se debe este fen&#243;meno?</p><p>La explicaci&#243;n m&#225;s com&#250;n es que la ciudadan&#237;a exige resultados, y cuando la pol&#237;tica no cumple, o cuando el gradualismo democr&#225;tico se torna insoportable, las personas r&#225;pidamente empiezan a buscar soluciones en alternativas iliberales. De acuerdo con este diagn&#243;stico, la democracia solo puede funcionar cuando nuestros l&#237;deres est&#225;n dispuestos a dejar de lado sus intereses para lograr acuerdos que beneficien al pa&#237;s. Y por el contrario, cuando las instituciones son capturadas por l&#237;deres ego&#237;stas o intransigentes, la democracia sencillamente queda sin respuestas.</p><p>Visto as&#237;, el panorama es muy desalentador. Lo &#250;nico que podemos hacer es cruzar los dedos para que nuestros l&#237;deres se amiguen o para que surja alguna figura que logre congregar a las mayor&#237;as moderadas.</p><p>Pero hay otra forma de ver el asunto. La democracia en realidad no promete acuerdos ni resultados. La promesa de la democracia es un estado que rinda cuentas a la ciudadan&#237;a y una clase pol&#237;tica vulnerable a los rigores del voto. En otras palabras, la promesa de la democracia es castigo para quienes abusen de sus cargos de poder o cometan errores inaceptables. El votante no siempre obtiene lo que quiere, pero siempre puede rechazar aquello que no quiere. As&#237;, el trabajo serio y la b&#250;squeda del bien com&#250;n no son una <em>condici&#243;n</em> para el funcionamiento de la democracia, sino una <em>consecuencia</em> de instituciones democr&#225;ticas bien dise&#241;adas.</p><p>A partir de este cambio de paradigma, el fen&#243;meno del retroceso de la democracia adquiere un significado completamente distinto: la ciudadan&#237;a acude a los autoritarismos no tanto por la urgencia de resolver ciertos problemas, sino por la incapacidad de nuestras instituciones de cumplir la promesa de la democracia. Nos prometieron castigo para los d&#233;spotas &#8212;dice el votante&#8212; pero los pol&#237;ticos parecen estar permanentemente d&#225;ndose gustitos o involucr&#225;ndose en esc&#225;ndalos. Y todo eso con total impunidad.</p><p>Este nuevo diagn&#243;stico motiva a su vez un cambio de disposici&#243;n frente al problema. En lugar de exigir un ambiente m&#225;s cordial y dialogante en las instancias gubernamentales y legislativas, nuestro foco debe estar en las reglas del juego. Herramientas como el voto proporcional, las primarias o el balotaje ofrecen oportunidades para que los pol&#237;ticos se salgan con la suya.</p><div><hr></div><p>La pr&#243;xima vez que escuche sobre la creciente impopularidad de la democracia, en lugar de simplemente lamentarse por la incompetencia de los pol&#237;ticos, recuerde que las reglas electorales permiten ganar esca&#241;os en el parlamento con menos del 1% de los votos.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La cuna y el destino]]></title><description><![CDATA[&#191;Cu&#225;l deber&#237;a ser nuestra postura ante las diferencias de oportunidades que existen en los distintos sectores de la sociedad?]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/la-cuna-y-el-destino</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/la-cuna-y-el-destino</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Tue, 08 Jul 2025 14:02:55 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/32e8fef2-f9a8-45e3-bda0-d3203902d8b3_1536x830.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>&#191;Cu&#225;l deber&#237;a ser nuestra postura ante las diferencias de oportunidades que existen en los distintos sectores de la sociedad?</p><p>Cuando se discuten los principios filos&#243;ficos del liberalismo, existe una noci&#243;n generalizada de que adem&#225;s de defender ideas como la libertad del individuo, la igualdad ante la ley, la democracia y la tolerancia, el liberalismo deber&#237;a buscar &#8220;emparejar la cancha&#8221;. Seg&#250;n esta mirada, un sector importante de la poblaci&#243;n carecer&#237;a de los medios necesarios para llevar a cabo libremente su plan de vida.</p><p>Evopoli es quiz&#225;s el sector que mejor representa esta postura en Chile. Por un lado, se declaran f&#233;rreos defensores de las libertades individuales, pero tambi&#233;n sostienen que el estado tiene la responsabilidad insoslayable de &#8220;poner a los ni&#241;os primeros en la fila&#8221; con el objetivo de reducir las brechas de oportunidades.</p><p>En su reciente libro <em>La derecha liberal s&#237; existe</em>, Hern&#225;n Larra&#237;n detalla los principios que, bajo su mirada y la de Evopoli, definen una doctrina liberal integral. Vale la pena detenerse en el siguiente fragmento:</p><blockquote><p>&#8220;En un sentido social, [un liberalismo integral] implica generar las condiciones sociales para que la cuna no determine el destino de las personas&#8221;</p></blockquote><p>&#161;Buenas noticias! El objetivo entonces est&#225; cumplido. Es cierto que los individuos crecen en contextos muy dispares, y que muchos de ellos tienen el panorama cuesta arriba simplemente por haber nacido en una situaci&#243;n precaria, pero eso no implica una barrera insuperable. Exceptuando casos de enfermedades u otras condiciones irreversibles, toda persona tiene su futuro abierto y est&#225; siempre a unas pocas decisiones acertadas de cumplir sus objetivos. Basta pensar en los casos de Arturo Vidal o Mon Laferte: la cuna ciertamente no determin&#243; sus destinos.</p><p>Cualquiera que escucha este argumento responde invariablemente con espanto o indignaci&#243;n. &#191;Acaso vamos a negar que las brechas socioecon&#243;micas est&#225;n correlacionadas con las diferencias en la cuna? Por supuesto que no. Los indicadores son elocuentes y muestran una realidad inaceptable. Pero si queremos ser rigurosos debemos aceptar que estos indicadores no son m&#225;s que herramientas estad&#237;sticas, por lo que toda pol&#237;tica liberal que se precie de serlo no puede pretender sacrificar libertades individuales con el mero fin de conseguir mejores n&#250;meros.</p><p>As&#237;, por ejemplo, en lugar de invertir el dinero de todos para mejorar estad&#237;sticamente los resultados del sistema educativo, la propuesta liberal deber&#237;a poner el foco en problemas concretos como el narcotr&#225;fico y la violencia intrafamiliar. Estos son problemas tangibles e intolerables que ocurren peri&#243;dicamente en los sectores m&#225;s vulnerables del pa&#237;s y que destruyen la vida de ni&#241;os de carne y hueso.</p><p>Un proyecto liberal coherente, que considere a los individuos como fines en s&#237; mismos, est&#225; obligado a enfocarse siempre en corregir abusos concretos y descartar el plan estad&#237;stico de conseguir &#8220;igualdad de oportunidades&#8221;, lo que sea que eso signifique.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Intransigentes contra cobardes]]></title><description><![CDATA[La derecha chilena vive hoy una importante disputa entre &#8220;intransigentes&#8221; y &#8220;cobardes&#8221;.]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/intransigentes-contra-cobardes</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/intransigentes-contra-cobardes</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Tue, 01 Jul 2025 10:45:24 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/b8c6fb03-ac44-46eb-8871-d9f1b23a2bf2_1675x1200.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>La derecha chilena vive hoy una importante disputa entre &#8220;intransigentes&#8221; y &#8220;cobardes&#8221;. &#191;Cu&#225;l es el n&#250;cleo del asunto? &#191;Qui&#233;n tiene la raz&#243;n?</p><p>Para ensayar una respuesta a estas preguntas es conveniente notar que ambos bandos tienen muchas ideas en com&#250;n. Ambos coinciden en el respeto por las libertades individuales y en la importancia de la sociedad civil como eje fundamental del desarrollo del pa&#237;s. Ambos proponen, a grandes rasgos, una econom&#237;a de libre mercado y abierta al mundo. Ambos cuentan tambi&#233;n con las credenciales y la convicci&#243;n necesarias para endurecer la mano contra el crimen organizado y enfrentar los problemas de seguridad.</p><p>La diferencia entonces no est&#225; tanto en los principios de cada sector, sino en la manera en que pretenden materializarlos. Dicho en simple, ambos bandos tienen ideas incompatibles sobre el funcionamiento de la democracia y, en consecuencia, sus respectivos l&#237;deres pol&#237;ticos adoptan una actitud diametralmente opuesta frente al debate p&#250;blico. Es esta diferencia de talante lo que da origen a los motes de &#8220;intransigentes&#8221; y &#8220;cobardes&#8221;.</p><p>Por un lado, Chile Vamos &#8212;la derecha &#8220;cobarde&#8221;&#8212; adopta una postura <em>acuerdista</em>. Para ellos, en una democracia los avances sociales nunca pueden dejar contento a todo el mundo. Yo obtengo algo y te doy algo a cambio. Todos ganan pero todos tambi&#233;n pierden, y as&#237; vamos encontrando el rumbo paso a paso. Cualquiera que intente llevarse la pelota para la casa es r&#225;pidamente tildado de antidemocr&#225;tico.</p><p>Del otro lado est&#225; la derecha de Kast y Kaiser, la derecha &#8220;intransigente.&#8221; Ellos ven la democracia como el espacio donde se libra la batalla cultural. El rol del pol&#237;tico es defender sus ideas, mantenerse firme en sus posturas y detener cualquier propuesta que atente contra sus principios.</p><p>A primera vista Chile Vamos parece estar en lo correcto. Su postura es constructiva y se alinea con esa estrategia que tantos frutos dio al pa&#237;s durante los a&#241;os de la Concertaci&#243;n. Pero una mirada m&#225;s profunda revela una equivocaci&#243;n fatal. Como sabemos, el valor de la democracia reside en nuestra capacidad de implementar soluciones a los problemas de la sociedad y evaluar los resultados obtenidos. Prueba y error. Para que el proceso funcione, es crucial que las propuestas que se presenten est&#233;n basadas en ideas claras y tengan autores bien definidos. Solo as&#237; podemos entender por qu&#233; las cosas funcionan o fracasan y qui&#233;nes son los responsables. Solo as&#237; podemos aspirar a aprender de nuestros errores y progresar.</p><p>El problema de los acuerdos es que cuando las cosas salen mal, nunca sabemos realmente qu&#233; fall&#243; y nunca es claro qui&#233;n tuvo la culpa. Todo proyecto es una ensalada de medidas sin un due&#241;o concreto. Y este problema, de por s&#237; tremendamente grave, se vuelve intolerable cuando consideramos que el crecimiento del estado es muchas veces definitivo: una vez que el estado avanza es casi imposible hacerlo retroceder. Los triunfos de la libertad son siempre temporales, los del socialismo suelen ser permanentes.</p><p>El gradualismo acuerdista es una de las principales formas en que el estado consigue su avance implacable, y es tambi&#233;n la &#250;nica manera de que ideolog&#237;as refutadas vayan permeando nuestras instituciones. Es por todo esto que no podemos sino calificar los acuerdos como una forma imprudente de defender las libertades individuales.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El progreso liberal conservador]]></title><description><![CDATA[Existen distintas formas de concebir el progreso. El proyecto liberal conservador puede entenderse como el rechazo a las formas revolucionarias de entender el progreso.]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/el-progreso-liberal-conservador</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/el-progreso-liberal-conservador</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Wed, 25 Jun 2025 11:02:33 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/02ebb421-165d-4c82-9039-bbc4ea360ca4_1536x1024.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>En 1793, durante los a&#241;os de la Revoluci&#243;n Francesa, la Convenci&#243;n Nacional decidi&#243; reemplazar el calendario Gregoriano por un <em>calendario revolucionario</em>, dise&#241;ado y promovido por una serie de intelectuales y expertos. El proyecto era parte de los esfuerzos de la revoluci&#243;n por liberar a la sociedad de la influencia de la religi&#243;n y al mismo tiempo expandir el uso del sistema decimal. El dise&#241;o contemplaba a&#241;os de 12 meses, meses de 3 semanas y semanas de 10 d&#237;as. A su vez, los d&#237;as se subdivid&#237;an en 10 horas de 100 minutos cada una. El calendario fue fuertemente resistido por la poblaci&#243;n hasta que finalmente Napole&#243;n decidi&#243; abolirlo en 1806.</p><p>Este episodio ilustra uno de los aspectos centrales no solo de la Revoluci&#243;n Francesa, sino que del esp&#237;ritu revolucionario en su conjunto: la convicci&#243;n de que las instituciones deben ser dise&#241;adas de manera racional. La evoluci&#243;n org&#225;nica de las instituciones inevitablemente introduce una infinidad de irracionalidades y problemas de toda &#237;ndole a la vida en sociedad, problemas que se evitar&#237;an &#8212;afirman los revolucionarios&#8212; si reemplaz&#225;ramos las instituciones existentes por instituciones dise&#241;adas mediante el uso de la l&#243;gica y la aplicaci&#243;n de principios universales.</p><p>El esp&#237;ritu revolucionario as&#237; entendido nos entrega un buen marco de referencia para estudiar el progreso desde lo que aqu&#237; llamaremos una mirada liberal conservadora. El liberal conservador admite la urgencia de solucionar los problemas que advertimos en la sociedad, pero se opone a los movimientos revolucionarios desde dos &#225;ngulos distintos, correspondientes a las dos ideas que el nombre implica.</p><p>En primer lugar, el liberal conservador reconoce la existencia de vastas cantidades de conocimiento colectivo en las instituciones existentes, y reconoce tambi&#233;n que ese conocimiento muchas veces act&#250;a de una forma insondable, sin que nadie pueda realmente explicar su funcionamiento. Pensemos por ejemplo en la monarqu&#237;a. Solemos ver la instituci&#243;n de la monarqu&#237;a como un vestigio del pasado, pero la verdad es que juega un rol central &#8212;si bien contraintuitivo&#8212; en la continuidad de la naci&#243;n y en la relaci&#243;n del estado con la ciudadan&#237;a.</p><p>En segundo lugar, el liberal conservador advierte que el dise&#241;o &#8220;racional&#8221; de las instituciones no es meramente dif&#237;cil: es en realidad simplemente imposible. A diferencia de un sistema f&#237;sico, el comportamiento de las personas es inherentemente impredecible ya que la creatividad humana permite esencialmente cambiar las reglas del juego. As&#237;, al introducir nuevas instituciones en la sociedad nuestras expectativas siempre arriesgan languidecer ante los cambios inesperados en el comportamiento de las personas. Y si no podemos anticipar resultados, no podemos realmente aplicar al dise&#241;o institucional los mismos m&#233;todos que aplicar&#237;amos, digamos, al dise&#241;o de una m&#225;quina. Esta convicci&#243;n obliga al liberal conservador a rechazar toda ideolog&#237;a que plantee una mirada instrumental del individuo.</p><p>En suma, los liberales conservadores adoptan una postura profundamente humilde frente al progreso. El cambio es inevitable &#8212;dicen&#8212; y en muchos casos es de hecho urgente, pero debemos siempre reconocer que somos infinitamente ignorantes y debemos tambi&#233;n respetar a las personas por lo que son: un fin en s&#237; mismo.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[¿Primarias?]]></title><description><![CDATA[Las primarias se presentan como una instancia donde un sector pol&#237;tico se alinea detr&#225;s de un candidato &#250;nico. Pero detr&#225;s de esta imagen se esconden una serie de costos en los que no solemos reparar.]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/primarias</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/primarias</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Wed, 18 Jun 2025 10:31:09 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/37dc2a2f-d9b5-4aa6-8b03-a2940b986323_1536x1024.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Estos d&#237;as se llevan a cabo en Chile las campa&#241;as electorales para las primarias de la izquierda y, como es costumbre, abundan los comentarios sobre las virtudes democr&#225;ticas de este tipo de procesos.</p><p>La noci&#243;n es simple y compartida por casi todos: las primarias son una instancia de participaci&#243;n ciudadana donde la candidatura de un sector se construye de forma consensuada, lo cual en teor&#237;a entrega garant&#237;as de gobernabilidad y reviste al candidato de un grado importante de legitimidad.</p><p>Pero esos beneficios, aparentemente tan deseables, tienen mucho de ilusorios y significan costos en los que no solemos reparar.</p><p>Primero, para entender por qu&#233; los beneficios de las primarias son en gran medida ilusorios, basta recordar el caso del Presidente Boric: durante su candidatura se enfrent&#243; en primarias a Daniel Jadue del Partido Comunista quien, lejos de aportar a la unidad de la coalici&#243;n oficialista, se ha mostrado en muchas ocasiones directamente contrario al gobierno. Pero lo de Jadue no es un caso aislado: a pesar de formar parte del gobierno, el Partido Comunista como colectividad ha sido frecuentemente cr&#237;tico de las propuestas y los logros del Presidente Boric.</p><p>Y en cuanto a la legitimidad que supuestamente otorga el proceso de primarias, cabe recordar que la victoria de Boric ha sido permanentemente cuestionada &#8212;principalmente por Jadue y sus seguidores&#8212; por la presunta participaci&#243;n de votantes de derecha o anti-comunistas en las primarias de la izquierda.</p><p>Pero incluso si omitimos estas falencias, encontramos un segundo problema todav&#237;a m&#225;s serio: los costos asociados al proceso. Y no me refiero a los costos econ&#243;micos, sino a los costos en cuanto a la capacidad del gobierno para enfrentar las adversidades que se le van presentando. Veamos.</p><p>Para ganar las primarias, los candidatos deben conquistar a un sector espec&#237;fico y m&#225;s bien reducido de la poblaci&#243;n, lo que les lleva a adquirir compromisos con grupos minoritarios y prometer proyectos que el grueso de la poblaci&#243;n rechaza. Volviendo al caso del Presidente Boric, esto fue justamente lo que sucedi&#243; en su momento con los indultos y lo que vemos ahora con la propuesta de aborto libre. En lugar de enfrentar los problemas reales del pa&#237;s, el gobierno se ve en la obligaci&#243;n de cumplir promesas adquiridas en primarias y que hoy aparecen completamente fuera de lugar. O, visto desde otro &#225;ngulo, podr&#237;amos decir que las primarias ofrecen una oportunidad para que nuestros l&#237;deres empujen ideas radicales y proyectos contrarios a lo que la mayor&#237;a del pa&#237;s quiere.</p><p>As&#237;, si entendemos la democracia como el conjunto de instituciones que le permiten a la ciudadan&#237;a rechazar ciertas ideas y castigar a los l&#237;deres que insisten en promoverlas, debemos admitir que las elecciones primarias cumplen una funci&#243;n profundamente contraproducente.</p><div><hr></div><p>Hoy vemos a la candidata Jeanette Jara muy bien aspectada con miras a las pr&#243;ximas elecciones. Si la tendencia se mantiene, los comunistas podr&#237;an llegar a la primera vuelta libres de competencia en el ala izquierda y con buenas posibilidades de sacudir al pa&#237;s y conseguir una victoria.</p><p>La actual vigencia del marxismo en Chile es un buen recordatorio de que con un dise&#241;o institucional inapropiado la democracia tiende a perpetuar ideas refutadas.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Ciencia y dogmatismo]]></title><description><![CDATA[&#191;Cu&#225;l es el rol del consenso en el funcionamiento de la ciencia?]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/ciencia-y-dogmatismo</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/ciencia-y-dogmatismo</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Wed, 04 Jun 2025 13:32:14 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/f271f8a0-8f1b-4eef-8e8e-5e1376ae482a_1536x1024.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>&#191;Cu&#225;l es el rol del consenso en el funcionamiento de la ciencia?</p><p>A partir de la Revoluci&#243;n Cient&#237;fica, con los descubrimientos de Galileo y Newton en el siglo XVII, la ciencia ha ido adquiriendo un rol central no solo en nuestra forma de entender las leyes naturales, sino tambi&#233;n en la manera en que abordamos el debate en torno al dise&#241;o de pol&#237;ticas p&#250;blicas. El avance de los consensos cient&#237;ficos explica en buena medida la velocidad con que la sociedad ha ido progresando en los &#250;ltimos dos o tres siglos.</p><p>Pero el proceso nunca ha estado libre de controversias. Hoy en d&#237;a aparecen peri&#243;dicamente estudios de investigaci&#243;n que avalan o refutan las propuestas que los distintos sectores pol&#237;ticos impulsan para resolver problemas p&#250;blicos. Ejemplos sobran: estudios sobre energ&#237;as renovables, estrategias de vacunaci&#243;n, demograf&#237;a y tasas de natalidad, la importancia del deporte y el peligro de las redes sociales para los ni&#241;os, etc. Investigaciones de este tipo suelen tener un efecto significativo en la opini&#243;n p&#250;blica, lo cual naturalmente pone a la ciencia en conflicto con quienes ven una amenaza para sus agendas ideol&#243;gicas.</p><p>Y este conflicto presenta dos riesgos importantes para el proyecto cient&#237;fico. Por un lado est&#225;n los ataques por parte de corrientes anti-ciencia, que tienden a prescindir del m&#233;todo cient&#237;fico en favor de dogmas teol&#243;gicos o teor&#237;as conspirativas.</p><p>Pero tambi&#233;n existe un riesgo menos visible y por lo tanto m&#225;s dif&#237;cil de combatir: casi nadie entiende realmente c&#243;mo funciona la ciencia. Este problema es delicado porque erosiona las bases de todo lo que hemos ido construyendo en occidente. Si no entendemos c&#243;mo la ciencia nos acerca a la verdad, dif&#237;cilmente podremos defenderla de quienes la acusan de ser simplemente una religi&#243;n m&#225;s.</p><p>Tomemos como ejemplo el caso del cambio clim&#225;tico. El consenso en la materia es un&#237;voco: la acci&#243;n humana est&#225; teniendo un impacto importante en ecosistemas a nivel global, y de no corregir el rumbo &#8212;y cambiar la matriz energ&#233;tica&#8212; arriesgamos sufrir consecuencias catastr&#243;ficas. Quienes se oponen a este enfoque acusan a la comunidad cient&#237;fica de estar capturada por ideolog&#237;as progresistas y prefieren escuchar voces disidentes e ideas conspirativas. Por otro lado, quienes defienden la institucionalidad cient&#237;fica exigen respetar la autoridad del consenso de los expertos. Despu&#233;s de todo, dicen, ese consenso expresa las ideas de nuestras mentes m&#225;s brillantes.</p><p>Es cierto que el consenso cient&#237;fico suele ser un buen atajo para quienes no estamos tan familiarizados con detalles t&#233;cnicos, pero tambi&#233;n es cierto que la abrumadora mayor&#237;a de intelectuales y acad&#233;micos se ubica en sectores de izquierda y son muchas veces activistas. Entonces, &#191;a qui&#233;n debemos escuchar?</p><p>Llego aqu&#237; al punto central que quiero proponer: la ciencia no funciona en base a consensos. Lo que diga la comunidad cient&#237;fica no debiera ser objeto de nuestra &#8220;confianza&#8221; ni raz&#243;n para abandonar el proyecto cient&#237;fico. Las afirmaciones que hacen los expertos, ya sea en cuanto al cambio clim&#225;tico o cualquier otra materia, deben juzgarse no seg&#250;n la magnitud de los consensos que concitan, sino de acuerdo al m&#233;rito de las explicaciones que sustentan esas afirmaciones.</p><p>A modo de heur&#237;stica, al analizar las conclusiones de cualquier estudio cient&#237;fico hay un error muy com&#250;n al que vale la pena estar atento. El error consiste en pretender predecir fen&#243;menos inherentemente impredecibles, y en particular aquellos fen&#243;menos sujetos a los efectos de la creatividad humana. Vuelvo aqu&#237; al caso del cambio clim&#225;tico. El reporte del IPCC plantea que hasta 200 millones de personas podr&#237;an ser desplazadas como consecuencia de un entorno cada vez m&#225;s hostil. Tal predicci&#243;n &#8212;o profec&#237;a&#8212; escapa a los alcances de la ciencia. No existen herramientas que nos permitan predecir el desarrollo futuro de la infraestructura anti mareas o eventuales avances tecnol&#243;gicos en sistemas dom&#233;sticos de control clim&#225;tico. Ciertamente nada garantiza que la tecnolog&#237;a vaya a solucionar efectivamente todos nuestros problemas, pero la mera <em>posibilidad </em>de que eso ocurra despoja a la ciencia de todo poder predictivo cuando el hombre est&#225; involucrado.</p><div><hr></div><p>Un aspecto central de la actitud cient&#237;fica es el rechazo a cualquier autoridad que pretenda ser el guardi&#225;n de la verdad. As&#237;, quienes exigen respetar la autoridad del consenso cient&#237;fico est&#225;n, parad&#243;jicamente, adoptando una actitud contraria a los valores de la ciencia.</p><p>M&#225;s apropiada entonces es la actitud de Condorito, cuando miraba al lector y exclamaba &#8220;exijo una explicaci&#243;n.&#8221;</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El error colectivista]]></title><description><![CDATA[&#8220;Hay tres clases de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estad&#237;sticas&#8221;]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/el-error-colectivista</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/el-error-colectivista</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Thu, 29 May 2025 11:38:41 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/4aa0fcac-18d9-4f56-89a7-2ec0d8943d8c_1536x1024.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>&#8220;Hay tres clases de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estad&#237;sticas&#8221;<br>&#8212;Benjamin Disraeli</p></blockquote><p>La expresi&#243;n &#8220;avances civilizatorios&#8221; y la idea de la &#8220;superioridad moral&#8221; de ciertos sectores son conceptos frecuentemente ridiculizados, pero el problema que motiva ese tipo de lenguaje es genuino y merece nuestra atenci&#243;n. &#191;C&#243;mo podemos evitar las injusticias que producen nuestros impulsos m&#225;s primitivos? Uno de los objetivos centrales de la acci&#243;n colectiva es justamente traducir nuestras convicciones morales en cambios legislativos que nos lleven a una sociedad m&#225;s virtuosa y m&#225;s pr&#243;spera. La brecha de g&#233;nero, la desigualdad econ&#243;mica, la contaminaci&#243;n del medioambiente y la mala educaci&#243;n de los ni&#241;os son todas expresiones de la contradicci&#243;n que existe entre el mundo que vemos y el mundo como creemos que deber&#237;a ser.</p><p>Este sentimiento obviamente no es nuevo. El voto femenino y el fin de la esclavitud son quiz&#225;s los ejemplos m&#225;s claros de que la acci&#243;n colectiva permite hacer avances que de otra manera no ser&#237;an posibles u ocurrir&#237;an a un ritmo inaceptable. Y, tal como esos movimientos fueron capaces de corregir inmoralidades flagrantes en el pasado, hoy deber&#237;amos poder avanzar mediante la acci&#243;n colectiva hacia mejores salarios para las mujeres, una distribuci&#243;n m&#225;s pareja de las riquezas, &#237;ndices medioambientales m&#225;s saludables y resultados PISA m&#225;s cercanos a los de los dem&#225;s pa&#237;ses de la OCDE.</p><p>O al menos ese es el esp&#237;ritu que domina hoy casi todo tema en la discusi&#243;n p&#250;blica.</p><p>Esta forma de pensar ilustra lo que aqu&#237; llamaremos <em>el error colectivista</em>: la idea de que la pol&#237;tica y la acci&#243;n colectiva deben apuntar a mejorar los indicadores y las estad&#237;sticas de la sociedad. O, dicho de otra manera, la tendencia de quienes participan de la pol&#237;tica a tomar cifras colectivas como problemas en s&#237; mismos, en lugar de verlas como lo que en realidad son: simples indicadores. Este error es bastante evidente en todos los sectores de la izquierda, pero tambi&#233;n afecta a la derecha aunque a veces de una manera m&#225;s sutil. Incluso quienes se autodenominan &#8220;defensores de la libertad&#8221; o &#8220;seguidores del liberalismo cl&#225;sico&#8221; plantean propuestas que esconden un marcado esp&#237;ritu colectivista, como por ejemplo las recientes propuestas de incentivos para subir la tasa de natalidad.</p><p>Para entender bien el fen&#243;meno es importante hacer el contraste entre debates dominados por el error colectivista y debates donde el foco es un problema real que afecta a individuos de carne y hueso. Volvamos a revisar los problemas de la esclavitud y del sufragio femenino. Quienes luchaban por remediar esas injusticias argumentaban sus propuestas no desde la interpretaci&#243;n de cifras o indicadores, sino desde la convicci&#243;n moral de que nuestra condici&#243;n humana es universal y no admite discriminaciones ante la ley.</p><p>Un ejemplo m&#225;s contempor&#225;neo &#8212;independiente de las convicciones que cada uno pueda tener&#8212; es el debate en torno a la ley de aborto. Existe un conflicto real entre la madre y el que est&#225; por nacer, y existe tambi&#233;n un conflicto atendible respecto de la objeci&#243;n de consciencia de quien debe llevar a cabo el aborto. Ahora, hay muchos l&#237;deres pol&#237;ticos que argumentan a favor o en contra del aborto recurriendo a distintas estad&#237;sticas, pero no cabe duda que en el centro del debate hay un problema concreto de &#237;ndole moral.</p><p>Veamos ahora el caso de la discusi&#243;n en torno a las brechas de g&#233;nero. Lo que diferencia este debate de los anteriores es que las brechas de g&#233;nero no son un problema en s&#237; mismo, son simplemente una estad&#237;stica que describe algunos aspectos de nuestra sociedad. Medidas como la paridad de entrada o salida en elecciones para cargos p&#250;blicos no buscan resolver un problema concreto que afecte a mujeres espec&#237;ficas, sino ajustar cifras que nos parecen injustas.</p><p>Lo mismo vale para el coeficiente Gini, la huella de carbono, los medidores de la calidad de la educaci&#243;n, el grado de sofisticaci&#243;n de la econom&#237;a, el salario m&#237;nimo, etc&#233;tera. Ciertamente existen problemas concretos detr&#225;s de todos estos n&#250;meros, y la tarea de quienes defendemos las libertades individuales es identificar aquellos problemas y buscar soluciones a partir de medidas acotadas, en lugar de discutir incentivos destinados a la manipulaci&#243;n de promedios y estad&#237;sticas.</p><div><hr></div><p>Los riesgos asociados al error colectivista son dos. En primer lugar, pretender que el estado controle los &#237;ndices que describen nuestra sociedad es una forma encubierta de abrazar la planificaci&#243;n central, y la planificaci&#243;n central como forma de gobierno ha sido refutada de forma categ&#243;rica. Son muy pocos &#8212;aunque los hay&#8212; los que todav&#237;a piensan que el estado debe controlar la econom&#237;a y fijar precios justos para que bienes y servicios sean accesibles para todos. Pues bien, el error colectivista permite que el estado haga justamente eso, solamente que de forma camuflada e indirecta.</p><p>En segundo lugar, un riesgo bastante m&#225;s grave es que, como dijimos antes, el error colectivista afecta incluso a quienes dicen ser f&#233;rreos defensores de las libertades individuales, creando as&#237; un vac&#237;o pol&#237;tico que explica el avance implacable del estado en las &#250;ltimas d&#233;cadas.</p><p>El prop&#243;sito de este art&#237;culo no es argumentar en contra de la planificaci&#243;n central. Ya mucho se ha escrito al respecto en otros lugares. Mi objetivo es alertar sobre lo delicado que es el segundo riesgo. La defensa de las libertades individuales requiere un esp&#237;ritu y una cultura pol&#237;tica que hoy aparecen muy disminuidas. Hoy en d&#237;a la estrategia de quienes dicen representar este esp&#237;ritu se centra casi exclusivamente en rebatir estad&#237;sticas con mejores estad&#237;sticas. Refutar indicadores con mejores indicadores. Mi propuesta es simple: en lugar de enfocarnos en las consecuencias de mover indicadores hacia uno u otro lado, quienes defendemos las ideas del liberalismo cl&#225;sico debemos atacar las propuestas colectivistas por pretender sacrificar al individuo para conseguir avances imaginarios.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Representación]]></title><description><![CDATA[Chile atraviesa hoy una crisis de representaci&#243;n.]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/representacion</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/representacion</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Fri, 23 May 2025 18:46:44 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/6fb67b55-74c8-4952-a101-b6a8d1ed2bd1_1792x1024.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Chile atraviesa hoy una crisis de representaci&#243;n. La encuesta CEP de mayo de 2025 muestra que m&#225;s del 60% de la gente no se identifica con ninguno de los partidos que configuran la oferta pol&#237;tica, lo cual resulta parad&#243;jico si recordamos que el sistema cuenta con m&#225;s de 20 partidos en el parlamento. La ingobernabilidad en el congreso, los esc&#225;ndalos del gobierno y los fallidos procesos de nueva constituci&#243;n parecer&#237;an ser evidencia suficiente para concluir que la b&#250;squeda de representaci&#243;n termina siempre por no representar a nadie. Pero existen dos formas muy distintas de concebir la representaci&#243;n en una democracia y ambas conducen a instituciones profundamente diferentes. Vale la pena revisar estas dos nociones cuando analizamos la crisis ya que, despu&#233;s de todo, el sistema completo se construye en base a este concepto.</p><p>La primera forma de representaci&#243;n consiste en la inclusi&#243;n de todas las diversidades y grupos minoritarios en las distintas instituciones p&#250;blicas. La idea es intuitiva: dado que en una democracia debe ser el pueblo quien gobierne, es imprescindible que las instituciones incorporen a todos los sectores de la sociedad de manera que las decisiones que tomen nuestros representantes coincidan con &#8220;la voluntad del pueblo.&#8221; Desde este punto de vista, el sistema debe estar dise&#241;ado con el objetivo de garantizar que el gobierno y el parlamento sean un espejo de la poblaci&#243;n, respetando la proporci&#243;n de mujeres, pueblos originarios, credos religiosos, diversidades &#233;tnicas y otros grupos. Tambi&#233;n es importante incluir representantes que esgriman las banderas de las distintas causas o ideolog&#237;as que mueven a la gente, como el ambientalismo, el animalismo, el feminismo y un largo etc&#233;tera. Cualquier grupo o causa que no cuente con un representante dedicado en el gobierno constituye un vac&#237;o de representaci&#243;n y la teor&#237;a dice que tarde o temprano ese vac&#237;o se traducir&#225; en malestar social.</p><p>La representaci&#243;n as&#237; concebida tiene la virtud de ser una idea con una narrativa f&#225;cil de absorber, que pone al pueblo, y especialmente a los grupos oprimidos, en el centro del sistema. Adem&#225;s, al exigir que las instituciones p&#250;blicas sean visiblemente diversas, el ciudadano de a pie tiene ciertas garant&#237;as &#8212;en teor&#237;a&#8212; de que sus problemas ser&#225;n considerados en el debate. As&#237;, quien se opone a este enfoque es r&#225;pidamente acusado de querer silenciar a sectores minoritarios de la poblaci&#243;n.</p><p>La otra forma de entender la representaci&#243;n consiste en enfocarse en el buen trabajo de las autoridades y la defensa de los intereses del electorado. Esta idea se basa en la convicci&#243;n de que la ciudadan&#237;a no cuenta con las herramientas para legislar o implementar pol&#237;ticas p&#250;blicas, pero s&#237; est&#225; en posici&#243;n de juzgar las acciones de quienes legislan y gobiernan. Bajo esta mirada, las caracter&#237;sticas f&#237;sicas y convicciones personales de nuestros representantes son irrelevantes y, en cambio, el foco debe estar exclusivamente en sus propuestas, en las decisiones que tomen y en sus consiguientes efectos. As&#237;, el rol que deben cumplir nuestros representantes es similar al de los representantes de m&#250;sicos o futbolistas. Los m&#250;sicos y los futbolistas no buscan un representante que se les parezca f&#237;sicamente o que comparta sus gustos musicales o futbol&#237;sticos, sino alguien que defienda sus intereses y les ayude a desarrollar una carrera exitosa. Tambi&#233;n ocurre lo mismo con el gerente de una empresa. La mesa directiva elige al gerente con el prop&#243;sito de administrar el negocio y aumentar el valor de la empresa. Si el gerente no cumple con dicha tarea se le reemplaza r&#225;pidamente, y quien lo reemplaza es siempre alguien que los directores consideran har&#225; un mejor trabajo en cuanto a la defensa de sus intereses y el valor de la empresa.</p><p>A partir de estas dos formas de ver la representaci&#243;n, que podemos llamar representaci&#243;n de espejo y representaci&#243;n de intereses, surgen naturalmente algunas preguntas: &#191;qu&#233; instituciones llevan a la representaci&#243;n de espejo y cu&#225;les a la de intereses? &#191;Qu&#233; consecuencias sociales y pol&#237;ticas podemos esperar de cada una de estas definiciones?</p><div><hr></div><p>El tipo de representaci&#243;n asociado al sistema pol&#237;tico depende en gran medida de las caracter&#237;sticas del sistema electoral y, m&#225;s espec&#237;ficamente, de la naturaleza del voto y la regulaci&#243;n de los partidos pol&#237;ticos. En las democracias modernas &#8212;Chile entre ellas&#8212; abundan los sistemas basados en la representaci&#243;n de espejo, que se caracterizan por el voto proporcional y suelen contar con sistemas de partidos altamente regulados para controlar problemas como la fragmentaci&#243;n pol&#237;tica y el &#8220;discolaje&#8221; de los parlamentarios. En este tipo de sistemas la oferta pol&#237;tica es amplia y el voto consiste m&#225;s que nada en una expresi&#243;n de preferencias del electorado.</p><p>Por su parte, la representaci&#243;n de intereses se consigue a trav&#233;s del sistema electoral de mayor&#237;a simple uninominal. En este caso el voto es una herramienta esencialmente punitiva y las elecciones son una instancia para que la ciudadan&#237;a eval&#250;e el trabajo de sus representantes. Los partidos pol&#237;ticos en sistemas de este tipo surgen naturalmente como forma de organizaci&#243;n y no requieren del control abrumador y la regulaci&#243;n que caracteriza a los sistemas de representaci&#243;n proporcional. La oferta pol&#237;tica suele ser m&#225;s bien reducida, lo cual permite centrar los esfuerzos de la ciudadan&#237;a exclusivamente en evaluar el trabajo de quienes ocupan cargos de poder.</p><p>Estos dos dise&#241;os tienen un sinf&#237;n de efectos en el funcionamiento de los pa&#237;ses. Vale la pena revisar algunos. Primero, el rol del ciudadano es completamente distinto. En la representaci&#243;n de espejo el ciudadano cumple un rol pasivo y el voto es simplemente una herramienta para censar a la poblaci&#243;n. El sistema es una caja negra que toma las preferencias del electorado y produce una configuraci&#243;n de fuerzas pol&#237;ticas sobre la que el votante no tiene mucho control. En la representaci&#243;n de intereses, por el contrario, el rol del ciudadano es activo y las elecciones son una oportunidad para castigar a las autoridades con mal desempe&#241;o. En este caso, los candidatos no tienen el beneficio del voto de arrastre ni del balotaje, y la formaci&#243;n de coaliciones es poco frecuente, por lo que partidos con bajo apoyo no tienen forma de colarse en el gobierno. De esta manera, y a diferencia de la representaci&#243;n de espejo, peque&#241;os movimientos del electorado suelen tener consecuencias dr&#225;sticas y frecuentemente se traducen en la destituci&#243;n de la autoridad.</p><p>Segundo, el nivel de complejidad de cada sistema tiene un impacto importante en la noci&#243;n de legitimidad de las autoridades. La representaci&#243;n de espejo requiere el uso de sofisticadas f&#243;rmulas matem&#225;ticas y regulaciones <em>ad hoc</em> para lograr efectivamente incluir a todos los sectores de la poblaci&#243;n, con lo cual abundan los parlamentarios con un apoyo menor al 10% de su distrito y no es raro ver diputados con apoyos menores incluso al 1%. Por su parte, la representaci&#243;n de intereses utiliza reglas simples y transparentes, de manera que la ciudadan&#237;a siempre tiene absoluta certeza respecto de la legitimidad de sus representantes.</p><p>Por &#250;ltimo, y en conexi&#243;n con lo anterior, los sistemas de representaci&#243;n de espejo suponen la presencia de m&#250;ltiples representantes en cada distrito, por lo que el ciudadano nunca sabe exactamente a qui&#233;n dirigirse para expresar quejas y exigir soluciones. Cuando las cosas en el pa&#237;s no van bien y la pol&#237;tica muestra signos de flaqueza, &#191;de qui&#233;n es la culpa? &#191;A qui&#233;n tenemos que echar? Los sistemas de representaci&#243;n de intereses resuelven este problema asignando un &#250;nico representante a cada distrito, lo que permite que toda persona sepa exactamente qui&#233;n es el responsable de defenderle en la discusi&#243;n legislativa y frente al gobierno.</p><div><hr></div><p>Con un electorado desempoderado, autoridades con niveles de apoyo casi c&#243;micos y una relaci&#243;n bastante ambigua entre ciudadanos y representantes, no es raro ver que la representaci&#243;n de espejo lleve al atrincheramiento de la clase pol&#237;tica y al malestar social. Gran parte de la frustraci&#243;n y el descontento con la democracia son el resultado de construir instituciones en base a una forma de representaci&#243;n que privilegia los lugares comunes y las buenas intenciones en desmedro del poder de la ciudadan&#237;a.</p><p>Cuando exigimos un sistema m&#225;s participativo y con mayor representaci&#243;n es crucial que nos detengamos a pensar en las formas de conseguir esos anhelos y en las consecuencias de cada alternativa. No vaya a ser que por pedir mayor protagonismo terminemos accidentalmente sumidos en la irrelevancia.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Eterna vigilancia]]></title><description><![CDATA[El proceso de dise&#241;o institucional durante la dictadura de Pinochet comparte el esp&#237;ritu libertario de la Revoluci&#243;n Americana. Pero el contexto impon&#237;a restricciones insoslayables.]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/eterna-vigilancia</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/eterna-vigilancia</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Sat, 17 May 2025 13:02:31 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/50fbb923-23ba-4a58-ba65-c998d2d49835_1792x1024.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>En los &#250;ltimos 35 a&#241;os Chile ha sufrido cambios notorios. Mientras en los &#8216;90 el pa&#237;s progresaba a partir de su econom&#237;a abierta y su estabilidad institucional, hoy vemos serios problemas con la permisolog&#237;a y el clima pol&#237;tico. Gradualmente se ha ido configurando un escenario donde los permisos est&#225;n dise&#241;ados para frenar cualquier proyecto medianamente ambicioso y donde los incentivos electorales exigen a los parlamentarios perseguir fines partidarios en desmedro del inter&#233;s de la ciudadan&#237;a. &#191;Qu&#233; pas&#243; para que el panorama diera un giro tan dr&#225;stico? &#191;C&#243;mo permitimos que el estado se nos saliera tanto de control?</p><p>Ante esta situaci&#243;n es tentador dividir el asunto en sub-problemas y atacarlos por separado. Distintos sectores han sugerido medidas para disminuir la fragmentaci&#243;n del parlamento o pactos de desarrollo para volver a crecer, pero adoptar estrategias de este tipo ser&#237;a ignorar el trasfondo de la crisis: la tendencia natural del estado a abarcarlo todo. La buena noticia es que este problema no es nuevo. Fen&#243;menos como los que estamos viviendo son exactamente lo que motiv&#243; el surgimiento de las ideas del liberalismo cl&#225;sico y su notable aplicaci&#243;n en la fundaci&#243;n de los Estados Unidos.</p><div><hr></div><p>Una de las frases m&#225;s emblem&#225;ticas de los a&#241;os de la Revoluci&#243;n Americana, atribuida a Thomas Jefferson, dice que &#8220;el precio de la libertad es su eterna vigilancia.&#8221; La guerra de Independencia hab&#237;a concluido en victoria para quienes luchaban por poner fin a los excesos de la Corona brit&#225;nica, y ahora era momento de dise&#241;ar las instituciones de la nueva naci&#243;n. Estados Unidos se construir&#237;a no sobre ciertos l&#237;mites geogr&#225;ficos, o sobre la etnia de su gente, sino sobre el poder de una idea: la idea del respeto por el individuo y su libertad. Pero, &#191;c&#243;mo lograr que las libertades individuales perduraran en el tiempo?</p><p>En una carta a Edward Carrington en 1788, Jefferson observa con inquietud que &#8220;el progreso natural de las cosas es que la libertad vaya cediendo y que el gobierno gane terreno.&#8221; Es justamente esta preocupaci&#243;n lo que explica gran parte del dise&#241;o institucional de los Estados Unidos. El federalismo favorece los gobiernos locales y permite que el electorado vigile m&#225;s efectivamente a sus representantes; los <em>checks-and-balances</em> distribuyen el poder y moderan el proceso legislativo; el <em>Bill of Rights</em> hace expl&#237;citos los l&#237;mites del estado y ofrece una capa adicional de protecci&#243;n para las libertades individuales.</p><p>Dos siglos m&#225;s tarde, Jaime Guzm&#225;n se ve&#237;a enfrentado a un problema de caracter&#237;sticas similares. Buscaba construir un Chile donde la sociedad fuera el producto org&#225;nico del intercambio entre individuos libres. Para &#233;l, el estado deb&#237;a jugar un papel estrictamente secundario en la econom&#237;a y en el desarrollo de la sociedad, pero al mismo tiempo deb&#237;a contar con las atribuciones necesarias para preservar la estabilidad pol&#237;tica del pa&#237;s. La pregunta era c&#243;mo asegurar el justo equilibrio de esos roles, de tal manera de evitar que el individuo se viera eventualmente abrumado por la expansi&#243;n de los poderes estatales.</p><p>Pero la motivaci&#243;n del problema de Guzm&#225;n era distinta a la de los <em>Founding Fathers</em>. Corr&#237;an los a&#241;os de la Guerra Fr&#237;a y Estados Unidos y la Uni&#243;n Sovi&#233;tica med&#237;an sus fuerzas en una batalla ideol&#243;gica alrededor de todo el planeta. En Chile, a pesar de la represi&#243;n implacable del r&#233;gimen militar, todav&#237;a circulaban corrientes marxistas bajo la superficie del tejido social que amenazaban con volver a instaurar su modelo empobrecedor, donde el estado impone un dise&#241;o racional de la sociedad y el individuo act&#250;a como un mero engranaje en la m&#225;quina. Jaime Guzm&#225;n no escond&#237;a su preocupaci&#243;n:</p><blockquote><p><em>S&#243;lo quien desconoce el car&#225;cter intr&#237;nsecamente err&#243;neo del marxismo-leninismo y su actual utilizaci&#243;n como una agresi&#243;n permanente y total del imperialismo sovi&#233;tico en contra de los pa&#237;ses libres [&#8230;] puede creer que los principios originarios del liberalismo pol&#237;tico son suficientes y adecuados para una democracia moderna y estable.</em></p></blockquote><p>Su soluci&#243;n fue lo que &#233;l llamaba una &#8220;democracia protegida.&#8221; Mediante una serie de resguardos constitucionales el sistema marginaba ideolog&#237;as antidemocr&#225;ticas y forzaba una distribuci&#243;n relativamente pareja del poder, de manera que nadie contara con las mayor&#237;as necesarias para abrir nuevamente la puerta a los totalitarismos. Guzm&#225;n, a diferencia de Jefferson, cre&#237;a que la defensa de la libertad no s&#243;lo requer&#237;a vigilancia, sino tambi&#233;n un grado importante de autoritarismo para reprimir ciertas ideas peligrosas.</p><p>As&#237;, la nueva institucionalidad chilena incluir&#237;a aspectos contrarios al esp&#237;ritu democr&#225;tico, como el sistema binominal, senadores designados, qu&#243;rums supramayoritarios para reformas constitucionales, la intervenci&#243;n legislativa del Tribunal Constitucional y la supervisi&#243;n del COSENA. Y la f&#243;rmula indudablemente dio frutos. Tras el retorno a la democracia el pa&#237;s disfrut&#243; de una estabilidad institucional ejemplar y de un clima inmejorable para la inversi&#243;n y los negocios. El milagro econ&#243;mico chileno no habr&#237;a sido posible con una transici&#243;n sin estos resguardos.</p><div><hr></div><p>Hoy las dictaduras marxistas han dejado de ser la amenaza existencial que representaban antes de los &#8216;90, y en consecuencia los candados constitucionales han ido cayendo. Pero la advertencia de Jefferson todav&#237;a nos acecha: &#191;Con qu&#233; herramientas contamos para vigilar y proteger nuestras libertades?</p><p>Es cierto que Chile goza de una serie de <em>checks-and-balances </em>que funcionan relativamente bien y sirven justamente para mantener al estado dentro del marco institucional. Pero eso no es suficiente. Como ya hemos dicho, incluso cuando se lo restringe, el estado tiende a expandirse sin romper las reglas del juego, de forma gradual pero inexorable. Este es el centro del problema: hemos removido los candados de Guzm&#225;n y no hemos puesto nada en su lugar. Hemos renunciado a nuestra capacidad de contener al estado y en consecuencia tenemos un gobierno desconectado del ciudadano, a menudo irresponsable, con mecanismos de control que dependen de la voluntad de los incumbentes y con un sistema electoral excesivamente permisivo. Las regulaciones crecen y los errores y los abusos de la pol&#237;tica quedan sin castigo.</p><p>Despu&#233;s de 35 a&#241;os de democracia en Chile, el sistema pol&#237;tico se asemeja un poco a una oligarqu&#237;a, donde quienes ostentan el poder est&#225;n blindados en sus cargos y nosotros, la ciudadan&#237;a, estamos a su merced. El peligro de las tiran&#237;as se siente ajeno, pero las libertades poco a poco se van perdiendo. No olvidemos que hace tres d&#233;cadas &#233;ramos libres y hoy el Partido Comunista est&#225; en el gobierno.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Democracia: evaluar y corregir]]></title><description><![CDATA[Desde hace ya varios a&#241;os la pol&#237;tica chilena est&#225; hundida en un pantano que nos impide abordar con eficacia los problemas del pa&#237;s.]]></description><link>https://www.anticolectivismo.cl/p/democracia-evaluar-y-corregir</link><guid isPermaLink="false">https://www.anticolectivismo.cl/p/democracia-evaluar-y-corregir</guid><dc:creator><![CDATA[Diego C]]></dc:creator><pubDate>Sat, 10 May 2025 21:21:27 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/1c0c3668-a3fa-4808-98f9-890b72996c72_1400x800.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace ya varios a&#241;os la pol&#237;tica chilena est&#225; hundida en un pantano que nos impide abordar con eficacia los problemas del pa&#237;s. El car&#225;cter del debate p&#250;blico revela que nuestros parlamentarios y autoridades de gobierno ya no respetan a los votantes, por lo que pueden actuar en beneficio propio o de sus partidos sin importar las demandas de la gente. &#191;A qu&#233; se debe todo esto? &#191;Qu&#233; podemos hacer para remediar el problema?</p><h1><strong>El dilema de la representaci&#243;n</strong></h1><p>El a&#241;o 2015 el parlamento chileno promulg&#243; la ley de fin al sistema binominal con la intenci&#243;n de alinear las motivaciones y preferencias de la gente con las decisiones legislativas del Estado. El sistema binominal hab&#237;a funcionado por 25 a&#241;os como un blindaje para defender el modelo de desarrollo impulsado durante la dictadura de Pinochet, consiguiendo as&#237; una estabilidad pol&#237;tica y prosperidad econ&#243;mica sin precedentes. Pero esa conquista supuso tambi&#233;n sacrificar casi por completo la flexibilidad del pa&#237;s para enfrentar los vaivenes de un entorno cada vez m&#225;s vol&#225;til. La escasa competitividad de las elecciones parlamentarias eliminaba pr&#225;cticamente todos los incentivos para que los partidos corrigieran sus posturas en respuesta a los cambios de prioridades en el electorado. De esta manera, el 2015 exist&#237;a una urgencia justificada por reemplazar el binominal, y la alternativa que emergi&#243; triunfante fue un sistema de representaci&#243;n proporcional.</p><p>En esa oportunidad la Presidenta Bachelet se&#241;al&#243; con entusiasmo que se trataba de &#8220;un gran d&#237;a para la democracia,&#8221; e hizo la siguiente reflexi&#243;n respecto del prop&#243;sito del nuevo sistema:</p><blockquote><p><em>Hemos reafirmado la certeza de que nuestro parlamento, instancia central de la deliberaci&#243;n de la Rep&#250;blica, debe ser expresi&#243;n fiel de la naci&#243;n que hemos construido.</em></p></blockquote><p>En retrospectiva, ese d&#237;a marc&#243; el inicio de una serie de problemas en el sistema democr&#225;tico chileno, y el parlamento es hoy un espejo roto abrumado por la fragmentaci&#243;n pol&#237;tica y la ingobernabilidad. Los incentivos de la representaci&#243;n proporcional funcionan de tal forma que a los partidos pol&#237;ticos les conviene atrincherarse en sus posturas y perseguir los intereses de peque&#241;as fracciones del electorado en desmedro del inter&#233;s de las mayor&#237;as. As&#237;, parad&#243;jicamente, cuanto m&#225;s nos esforzamos en que el parlamento refleje la diversidad de la poblaci&#243;n, mayor es la sensaci&#243;n de que en realidad no representa a nadie.</p><p>La pregunta natural es c&#243;mo enfrentamos este dilema. Volver al binominal ser&#237;a un error ya que, como dijimos, ese sistema era incapaz de responder apropiadamente en un entorno din&#225;mico. La mayor&#237;a de los analistas sugieren introducir restricciones al sistema de partidos con el fin de reducir la fragmentaci&#243;n y que as&#237; las distintas fuerzas pol&#237;ticas sean capaces de negociar y llegar a acuerdos. Algunos proponen un umbral m&#237;nimo de votos para ingresar al parlamento, otros, la prohibici&#243;n de pactos electorales. Si bien estas medidas permitir&#237;an negociaciones m&#225;s fluidas en el proceso legislativo, la fragmentaci&#243;n no puede ser la verdadera causa del mal funcionamiento del sistema. Para entender por qu&#233;, basta apreciar c&#243;mo algunos de los pa&#237;ses que m&#225;s admiramos &#8212;como Holanda o Dinamarca&#8212; tienen niveles de fragmentaci&#243;n similares a los de Chile, pero est&#225;n libres de la ingobernabilidad y el estancamiento que a nosotros nos agobian.</p><p>Otro diagn&#243;stico popular entre analistas y comentaristas pol&#237;ticos sostiene que si bien la fragmentaci&#243;n es un problema para la gobernabilidad, esto se debe en gran medida a rasgos idiosincr&#225;ticos de nuestra cultura. Despu&#233;s de todo &#8212;dicen&#8212;, Chile podr&#225; haber tenido &#233;xito en el pasado, pero seguimos siendo parte de Am&#233;rica Latina. Bajo este punto de vista, la clave estar&#237;a en educar mejor al electorado y subir los est&#225;ndares &#233;ticos de nuestros pol&#237;ticos de tal forma que eventualmente reine un clima m&#225;s propicio para los acuerdos y las miradas de largo plazo. Esta teor&#237;a explicar&#237;a por qu&#233; la fragmentaci&#243;n es un problema en Chile y no en los pa&#237;ses n&#243;rdicos, pero la soluci&#243;n propuesta constituye un equilibrio inestable donde el primer caudillo suficientemente inescrupuloso podr&#237;a sacar provecho de un entorno cuyo funcionamiento depende de la concordia.</p><p>Ante este escenario, vale la pena analizar el problema desde otro &#225;ngulo. Hasta ahora las propuestas que hemos visto han estado dirigidas a encontrar cierta armon&#237;a entre representaci&#243;n y gobernabilidad con tal de que el parlamento sea ese &#8220;espejo de la naci&#243;n&#8221; que la Presidenta Bachelet hab&#237;a exigido. Pero lo que realmente nos interesa es que el sistema nos permita abordar nuestros problemas, y que quienes lo administran lo hagan de forma responsable y efectiva. Entonces, &#191;qu&#233; herramientas ofrece la democracia para evaluar la responsabilidad y efectividad de nuestros representantes? &#191;Con qu&#233; instrumentos cuenta el electorado para corregir el rumbo cuando la pol&#237;tica se extrav&#237;a? Despu&#233;s de todo, si el sistema no ofrece mecanismos para evaluar y corregir a quienes manejan el Estado, no tenemos ninguna raz&#243;n para esperar que dejen de lado sus intereses y trabajen por el bien de la mayor&#237;a.</p><h1><strong>Evitar la comodidad</strong></h1><p>Volvamos atr&#225;s y exploremos m&#225;s en detalle los casos de Holanda y Dinamarca. En ambos pa&#237;ses encontramos sistemas parlamentarios donde el gobierno cuenta con la capacidad de llamar a elecciones anticipadas en caso de haber un impasse. As&#237;, si bien es posible conjeturar que holandeses y daneses tienen mejores niveles de educaci&#243;n c&#237;vica que los chilenos, y que sus pol&#237;ticos son tambi&#233;n m&#225;s escrupulosos que los nuestros, la verdadera raz&#243;n por la cual esas democracias funcionan relativamente bien a pesar de contar con altos niveles de fragmentaci&#243;n es que sus parlamentarios est&#225;n bajo la constante amenaza de que el gobierno caiga, disolviendo as&#237; al parlamento y d&#225;ndole a los votantes la oportunidad de castigar a quienes contribuyeron a la crisis.</p><p>En Chile, en cambio, los cargos sujetos a votaci&#243;n popular son siempre de plazo fijo, de modo que el ambiente pol&#237;tico responde a las circunstancias de ciclos electorales pre-establecidos, y mientras no haya elecciones importantes en el horizonte, los servidores p&#250;blicos pueden actuar con total licencia, sin temor a repercusiones tangibles por parte de la gente. As&#237;, la comodidad de la que gozan nuestros parlamentarios en el ejercicio de sus funciones explica en buena medida el sinf&#237;n de actitudes circenses que vemos en la pol&#237;tica: los &#8220;gustitos,&#8221; la deshonestidad intelectual, las actitudes obstruccionistas.</p><p>Esta din&#225;mica se manifiesta con absoluta claridad en el caso del poder ejecutivo. Los ministros y asesores de gobierno dependen de la confianza del Presidente, quien a su vez tiene un cargo de plazo fijo y sin posibilidad de reelecci&#243;n inmediata, con lo que en la pr&#225;ctica cuenta con una invulnerabilidad casi total frente al electorado. Bajo estas condiciones, no es raro ver esc&#225;ndalos en el gobierno con efectos importantes en la opini&#243;n p&#250;blica, pero que en &#250;ltima instancia no se traducen en la destituci&#243;n de ning&#250;n secretario o asesor.</p><h1><strong>D&#237;a de juicio</strong></h1><p>Las elecciones anticipadas son una buena herramienta para incentivar la prudencia en el congreso, pero para que el electorado efectivamente pueda evaluar a los pol&#237;ticos y remover aquellos con rendimiento insuficiente debemos enfocarnos en las caracter&#237;sticas del sistema electoral. <a href="https://www.economist.com/democracy-in-america/2016/01/31/from-the-archives-the-open-society-and-its-enemies-revisited">En un art&#237;culo publicado en el Economist en 1988</a>, Karl Popper sugiere que en lugar de determinar quienes deben gobernar, las elecciones tienen que responder a la pregunta &#8220;&#191;c&#243;mo evitamos que una autoridad deficiente cause mucho da&#241;o?&#8221; Con este objetivo en mente, Popper recomienda descartar la representaci&#243;n proporcional en favor de un sistema que constituya un verdadero &#8220;d&#237;a de juicio&#8221; para quienes gobiernan.</p><p>Bajo el sistema de representaci&#243;n proporcional el objetivo de las elecciones es actualizar regularmente la configuraci&#243;n de los cargos p&#250;blicos de manera que las distintas voces de la ciudadan&#237;a tengan acogida en las instituciones gubernamentales. En este contexto, los resultados de las elecciones suelen explicarse en t&#233;rminos de cambios temporales de tendencias, de modo que rara vez son vistos como castigo al mal trabajo de los pol&#237;ticos o como la refutaci&#243;n de medidas espec&#237;ficas impulsadas por las facciones perdedoras.</p><p>Si queremos que las elecciones sean un d&#237;a de juicio para los pol&#237;ticos, irremediablemente debemos mover el foco del sistema desde la representaci&#243;n hacia la evaluaci&#243;n. Pa&#237;ses exitosos como el Reino Unido o los Estados Unidos utilizan sistemas mayoritarios uninominales donde en cada distrito se elige un solo representante por mayor&#237;a simple. En la superficie, la diferencia entre este sistema y el sistema de representaci&#243;n proporcional parece un mero tecnicismo, pero en la pr&#225;ctica el car&#225;cter del voto cambia completamente. En lugar de ser una manifestaci&#243;n de preferencia, en un sistema mayoritario uninominal el voto pasa a ser una herramienta de castigo, ya que un peque&#241;o movimiento de votos del candidato incumbente al rival casi siempre implica la destituci&#243;n del primero. Por su parte, en un sistema proporcional, peque&#241;os movimientos en las preferencias del electorado en general se distribuyen entre varios candidatos, diluyendo as&#237; los efectos punitivos del voto casi por completo.</p><p>Dado que el sistema mayoritario uninominal tiende a incentivar elecciones entre dos bandos, sus detractores reclaman que la reducci&#243;n de oferta pol&#237;tica da&#241;a la calidad de la democracia y frustra los &#225;nimos de la ciudadan&#237;a. Pero la calidad de la democracia y los &#225;nimos de la ciudadan&#237;a obedecen antes que nada al buen funcionamiento del sistema y a la sensaci&#243;n de que los problemas del pa&#237;s son debidamente abordados. La situaci&#243;n actual de Chile es un claro ejemplo de que una mayor oferta pol&#237;tica no contribuye a la construcci&#243;n de una democracia m&#225;s robusta.</p><p>Otra cr&#237;tica que se le hace al sistema es que sectores minoritarios tienden a quedar sin representaci&#243;n en la discusi&#243;n p&#250;blica. Esta cr&#237;tica supone que la representaci&#243;n proporcional hace un mejor trabajo en defender a las minor&#237;as, pero la realidad es que la formaci&#243;n de coaliciones &#8212;aspecto inherente a la proporcionalidad&#8212; obliga a quienes abogan por tales causas a abandonar sus banderas tan pronto llegan al poder, desilusionando as&#237; a quienes los eligieron. Por su parte, en los sistemas de mayor&#237;a uninominal quien gana un esca&#241;o en el parlamento no puede ignorar las demandas de ning&#250;n grupo, ya que hacerlo implicar&#237;a darle todos esos votos al rival y probablemente sacrificar la reelecci&#243;n. De esta forma, si bien las minor&#237;as no cuentan con representantes dedicados exclusivamente a sus causas, el sistema incorpora sus voces a trav&#233;s de parlamentarios que trabajan por el bien de todos.</p><h1><strong>Un paso a la vez</strong></h1><p>Proponer para Chile un sistema parlamentario con elecciones mayoritarias uninominales ser&#237;a una clara muestra de ingenuidad. La brecha actualmente es demasiado grande y pocos estar&#237;an dispuestos a dar el salto. Pero son pocos los pa&#237;ses exitosos que no cuenten con alguno de los dos mecanismos descritos en este ensayo, y en todas las excepciones podemos encontrar alg&#250;n otro instrumento para controlar la responsabilidad de quienes gobiernan. Es por esto que resulta urgente revisar cu&#225;les podr&#237;an ser los cambios m&#225;s a la mano que nos ayudar&#237;an a mejorar nuestro sistema.</p><p>Consideremos primero el caso de los sistemas semipresidenciales. Algunos de ellos consiguen buenos resultados &#8212;como Francia o Portugal&#8212; y su estructura es m&#225;s cercana al presidencialismo chileno que los sistemas parlamentarios. El semipresidencialismo tiene dos virtudes en l&#237;nea con la tesis que hemos planteado. Primero, el parlamento puede llamar a elecciones anticipadas mediante un voto de no confianza en el gabinete. Segundo, los ministros del poder ejecutivo forman parte del parlamento, por lo que est&#225;n sujetos al voto de la gente. Estas dos caracter&#237;sticas ayudan a incentivar la &#233;tica laboral en el poder legislativo pero tambi&#233;n en el ejecutivo.</p><p>Por otra parte, tenemos como caso de estudio a Corea del Sur. Las diferencias entre el sistema que all&#237; utilizan y el chileno son muchas, pero vale la pena poner atenci&#243;n al formato de representaci&#243;n mixta con que eligen a sus parlamentarios. La Asamblea Nacional de ese pa&#237;s cuenta con 300 esca&#241;os, de los cuales 253 se eligen por mayor&#237;a simple uninominal, mientras que los restantes 47 siguen un mecanismo de representaci&#243;n proporcional. As&#237;, mientras estos &#250;ltimos tienen la tarea de darle voz a las distintas minor&#237;as, los primeros est&#225;n sujetos a ese d&#237;a de juicio que hemos descrito y que los hace responder directamente a la evaluaci&#243;n de las mayor&#237;as, disminuyendo fuertemente los incentivos para actuar de manera irresponsable.</p><p>Pretender que los problemas de Chile se solucionen con un repentino pacto de colaboraci&#243;n y hermandad supone desatender los vac&#237;os estructurales del sistema. No podemos esperar que los pol&#237;ticos act&#250;en en beneficio de las mayor&#237;as si el sistema no provee incentivos para que aquello ocurra, y si realmente queremos que aquello ocurra, el primer paso debe ser restablecer el respeto al electorado por parte de quienes ocupan cargos p&#250;blicos.</p>]]></content:encoded></item></channel></rss>